Barriles a 100 dólares
¿Qué ocurriría si el barril de petróleo alcanzara los 100 $?. Por lo que vaticinan los expertos, parece que el problema sería de gran magnitud. Vivimos en una sociedad oleo-dependiente, y por si fuera poco ahora se están incorporando de golpe al mercado de consumo de petróleo varios cientos de millones de personas (China y otros). Pero, a pesar de todo, los que saben de esto dicen que hasta que el barril no alcance los 80 $ no empezaremos a preocuparnos por buscar soluciones.
Ante el problema que se avecina, parece claro que la solución pasa por utilizar otros recursos diferentes. En el caso del petróleo como materia prima para usos industriales el tema es complicado, ya que muchos productos que utilizamos están hechos con derivados del petróleo y no es fácil encontrar sustitutos. Pero más complicado resultará aún encontrar alternativas al petróleo como fuente de energía. Por mucho que se empeñen algunos, las únicas alternativas que podrían generar las cantidades de energía que necesitamos son tan sólo el hidrógeno y la energía nuclear. Y choca ver que, a sabiendas de los problemas de obtención y contaminación que genera el petróleo, aún hay mucha gente que pretende desmantelar las nucleares.
El que suscribe, que siempre ha sido bastante ecologista, llevaba en su carpeta de estudiante de 3º de BUP una pegatina en fabla aragonesa en la que se podía leer “¿nucleyars?, no grazias“. En aquella época protestaba contra el proyecto Rubbiatrón, un prototipo de reactor nuclear que la Diputación General de Aragón pretendía poner en algún lugar de nuestra tierra. Hoy en día, por la misma motivación que hace diez años (la preocupación por el medio ambiente y la generación de energía), pero con un poco más de formación y siendo algo más realista, voy a poner en mi carpeta de doctorando una pegatina de “nucleares, sí gracias“.
Y con mi pegatina y mi blog estaré atento a ver cómo reaccionan los ecologistas oficiales, los partidos que prometen cosas sin consultar con expertos y algunos países que se apresuran a renunciar a un modo de energía que puede ser nuestra única salvación a medio plazo.
Una vez más, la solución está en la tecnología. No le cortemos las alas al pájaro y dejémosle volar. Kyoto, la capa de ozono y el planeta entero nos lo agradecerían.






Enrique Gómez 2005