En el mundo de la ciencia y la investigación el tema de los derechos de autor presenta una complejidad algo mayor que en el ámbito empresarial. Los investigadores, repartidos a lo largo del planeta en universidades, institutos de investigación y empresas, publican normalmente sus trabajos en revistas especializadas. Estas revistas, que están casi en su totalidad escritas en inglés, se denominan en la jerga journals, y cada artículo paper. Hay miles de revistas y su grado de especialización es muy alto.
El sistema de funcionamiento de estas publicaciones, su difusión, los derechos de autor, y su consulta y reproducción son algo curioso. Cuando un autor o grupo de autores escribe un artículo lo envía a una revista, y lo recibe el editor principal, que suele ser un investigador de alguna universidad o centro. Éste recibe el artículo y decide quiénes van a ser los revisores. Para eso elije a dos o más académicos experimentados a los que les envía el paper en cuestión, y les deja un tiempo para revisarlo. Estas personas, denominadas referees, elaboran un informe sobre el artículo y deciden si es apto para ser publicado y qué modificaciones deben hacer los autores para que sea científicamente correcto. Después del proceso de revisión y modificaciones, el editor principal decide si el artículo se publica o no. Aunque consumen muchas horas de trabajo, la mayoría de autores, editores de revistas y revisores no cobran nada por trabajar con estas publicaciones. Las ganancias que obtienen estas personas se traducen principalmente en más curriculum y publicidad, que luego les permiten conseguir puestos mejores y financiación para sus proyectos de investigación.
Los precios de suscripción a estas revistas suelen ser estratosféricos, y eso hace que los clientes casi exclusivos de estas publicaciones sean las bibliotecas de facultades y centros de investigación. Sin embargo, cualquier persona puede acudir a una de estas bibliotecas, realizar una búsqueda en las bases de datos, acceder a las revistas y fotocopiarse o descargarse gratuitamente de la red los artículos que le interesen. Es decir, los editores y escritores no cobran, pero tampoco pagan los usuarios finales.
En el mundo de la investigación académica todos aceptan estas reglas establecidas de copyright, porque es un sistema basado más o menos en la cooperación. Cualquiera puede reproducir gratuitamente publicaciones, tomar los datos y conclusiones que allí se muestran, re-elaborarlos, utilizarlos (siempre que los cite), mejorarlos y crear un nuevo artículo basándose en el conocimiento existente pero aportando algo novedoso. Es decir, aunque exista el simbolito del copyright el sistema es libre de facto, sin comisión económica directa para los autores y basado en el bricoleur. El único dinero que entra en juego es el que pagan las bibliotecas a las editoriales para que estas puedan imprimir y distribuir los volumenes y mantener los sitios web donde se pueden descargar también los artículos. Sin embargo, este sistema no es la panacea de la libertad, porque muchas personas en zonas desfavorecidas, cuyas universidades no puedan pagar las suscripciones, están excluidas de leer y utilizar estas publicaciones.
¿Qué alternativas existen a este sistema de copyright en la ciencia?. De momento los de Creative Commons han creado las licencias Science Commons: ¿aportan algo bueno?, ¿suponen una revolución?, ¿solucionan algo?. No lo creo.
Puesto que generalmente escritores y editores no se lucran directamente con los journals, y en el fondo buscan la máxima difusión de sus obras, quizá sea el momento de proponer y publicitar un nuevo sistema de copyright para la investigación.