El pasado sábado se celebró una interesante mesa redonda en Mataró (Barcelona), dentro de la 4ª Setmana de les Noves Tecnologies per a tothom que organiza el Tecnocampus de Mataró. El acto, titulado “Creative Commons vs abolición de los derechos de autor” se desarrolló con mucha intensidad y gran participación del público. Intervinieron cuatro ponentes de gran nivel: Pere Quintana, Íñigo Medina, Ignasi Labastida y Jorge Cortell.
En primer lugar expuso sus ideas Pere Quintana, quien comenzó explicando las cuatro libertades fundamentales del software libre: el uso del programa, el estudio de su funcionamiento, su modificación y su redistribución. Pere comentó que el copyleft, además de permitir usar esas cuatro libertades, garantiza mediante la licencia que el programa y sus derivados sean libres para siempre. Esta cláusula vírica es la clave de la libertad, y es aplicable también a toda la cultura en general (no sólo al software).
Según él, las licencias Creative Commons están teniendo unos aspectos positivos y otros negativos. Como positivos se pueden destacar la publicidad y la concienciación, y como negativos que abarcan todo el espacio que hay desde todos los derechos reservados hasta el dominio público, y que contribuyen a crear confusión sobre qué es libre y qué no lo es. Pere considera que las CC están logrando que muchas personas confundan cultura libre (aquella garantizada por cláusula vírica) con freeware cultural (que sólo garantiza la libre distribución, pero no la modificación). El ponente recordó las palabras de Mako Hill, al decir que “Creative Commons ha fracasado en establecer un estándar de libertad“. Además se mostró a favor de otras alternativas realmente libres, como la Free Documentation License de la Free Software Foundation y la licencia Art Libre del colectivo francés copyleft_attitude. Pere propone reducir drásticamente la duración del copyright y aclarar que sólo son realmente libres aquellas licencias que incluyen la cláusula vírica.
Posteriormente Íñigo Medina, desde una posición pragmática, hizo un alegato en favor de las licencias Creative Commons explicando que casi nadie en el mundo habla de reducir los tiempos de derechos de autor, sino de alargarlos. Teniendo en cuenta este hecho, las 53 millones de obras que ya existen bajo licencias CC (sin contar el software), y destacando que estas licencias eliminan el papel de los intermediarios y son una gran obra publicitaria, Íñigo cree que es más práctico y útil defender las CC en vez de abolirlas. Según el conferenciante, debemos emular a Lawrence Lessig y mirar más allá de las ideas de la Internet originaria para recuperar su espírtu, en lugar de perseguir un mundo a nuestro gusto, como defiende Richard Stallman. Íñigo, en un lenguaje sencillo, explicó que “una cosa es cómo nos gustaría que fueran las cosas, y otra diferente cómo son y cómo pueden ser“. Por eso, como posición posibilista, cree que ahora lo que toca es regular y proponer alternativas posibles al copyright cerrado y por eso cree que Creative Commons es la mejor opción posible.
Ignasi Labastida comenzó expresando su sintonía con las palabras de Íñigo, y posteriomente explicó todos los tipos de licencias CC y comentó las novedades de su versión 2.5: son las primeras adaptadas a España e inlcuyen la posibilidad de citar a más fuentes a parte de las del autor, como por ejemplo su filiación. Ignasi argumentó como aspectos muy positivos de las CC su compatibilidad con otros tipos de licencias y su constante actualización. Además, el ponente anunció las nuevas licencias Science Commons, que aparecerán próximamente y que ofrecerán al mundo de la ciencia y la investigación un tipo de licencias más libres que el clásico copyright.
Jorge Cortell trazó una línea que va desde el copyright hasta el dominio público, y situó a las licencias CC abarcando todo el espacio entre ambos extremos. Expresó su desacuerdo con este amplio rango e hizo una exposición en contra de la propiedad intelectual, a la que no considera propiedad, y contra los derechos de autor, que propone que estén regulados simplemente por el derecho mercantil. Jorge destacó que los que más se lucran con el copyright son los distribuidores y los oligopolios mediáticos y argumentó que la mayor ganancia del autor no se produce con la distribución o venta directa de su obra, sino con otros beneficios derivados. El ponente defendió las propuestas del libro que está escribiendo, que se basan en el concepto de suidad (las obras en realidad no pertencen a sus autores, y por lo tanto no deben protegerse por derechos de autor).
Me pareció entender que, al venir del mismo mundo, todos los ponentes comparten más o menos los mismos objetivos pero difieren en la forma de alcanzarlos. Pere Quintana y Jorge Cortell mantienen una posición más idealista, mientras que Ignasi Labastida e Íñigo Medina se decantan por el pragmatismo. Espero que este debate continúe en la blogosfera, y que siga siendo tan interesante y entretenido como lo fue el sábado pasado en Mataró.