La ultraderecha montaraz
Hubo un momento en la historia de este país, entre 1996 y 1998, en el que la derecha española pactaba con CiU y con el PNV, parecía que tenía templanza, e incluso se atrevió a emprender un viaje al centro que luego terminó un quiebro muy brusco hacia la peor derecha.
Al tristemente homogéneo PP muchos ciudadanos le recriminan los errores en su etapa de gobierno. Sin embargo, el rechazo que la sociedad mostró en marzo de 2004 al gobierno popular tenía más que ver con las formas de gestionar los errores que con los propios errores. A cualquier gobierno se le puede caer encima un avión militar con decenas de muertos por una mala administración en Defensa. A cualquier gobierno se le puede hundir un petrolero en sus costas. A cualquier gobierno le pueden montar una huelga general. Pero lo que no es de recibo es no reconocer los errores y culpar a los demás de todos los males. Aznar tardó un mes en acudir a Galicia después del hundimiento del Prestige, según TVE no hubo huelga general y la actitud de Defensa después de la catástrofe del Yak-42 fue lamentable y ofensiva para las víctimas. Y estos son sólo algunos ejemplos de malas formas de los populares.
Como consecuencia del hartazgo de una parte de la ciudadanía se fue generando un clima de inestabilidad y de posible cambio. Al fin y al cabo si el PP no lograba una mayoría absoluta lo tenía difícil para volver a formar gobierno. Los atentados del 11-M y, nuevamente, la penosa gestión que hicieron en esos días generaron un excepcional caldo de cultivo que produjo el vuelco electoral. Mediante cadenas de mensajes, movilización espontánea e indignación masiva de millones de ciudadanos llegamos a un punto de cambio de tendencia en la noche del 13-M. Y ocurrió el milagro: el gobierno del PP fue expulsado por culpa de sus malas artes.
Días después del desastre electoral un pequeño grupo de cargos populares, periodistas y agitadores se pusieron a pensar qué debían hacer para lograr sus objetivos:
1. Escorar al PP más hacia la derecha y acabar con la derecha acomplejada.
2. Tratar de lograr que ese PP más nacionalista y más derechista recupere el poder, y para ello:
3. Vender la idea de que las elecciones no fueron legítimas, y que en realidad todo forma parte de un complot socialista-islamista-vasco-catalán-etarra para acabar con España, la democracia y con los valores tradicionales de la patria.
Unos meses después de esas fechas ya se pueden apreciar los primeros resultados de la estrategia neocon: un ministro agredido en una manifestación de apoyo a las víctimas del terrorismo, la AVT pidiendo la dimisión de uno de los padres de su tan sacralizada Constitución, los insultos a Pilar Manjón, presidenta de las víctimas del 11-M, las soflamas constantes desde los micrófonos de la COPE para desligitimar a las instituciones, los libros que afirman que la Guerra Civil fue comenzada por un golpe de Estado del PSOE en 1934, el clima de extrema crispación en cuanto al plan Ibarretxe y el nuevo estatuto catalán, el control del PP por parte de los políticos más agresivos y crispadores (Acebes, Zaplana,…), el acoso a la Cadena Ser, la Conferencia Episcopal en campaña contra el gobierno, etc.
¿Hacia dónde vamos?: hacia la fractura de la sociedad, hacia la crispación extrema y hacia el desastre democrático. Los neocon han aprendido a hacer la guerra mediante la agitación. Ellos no harán nada ilegal, pero tensarán la cuerda hasta que haya gente que sí lo haga (la agresión a Bono es su primer resultado). Mientras el resto de la sociedad trata de encontrar soluciones a los problemas, nuevas formas de entenderse y de llegar a una estabilidad, el sector duro del PP y los agitadores acusan a todo el que no piense como ellos de vendepatrias, manipulador y totalitario.
Como los militantes moderados del propio PP y el resto de partidos (especialmente el PSOE) no se den cuenta de a qué se están enfrentando, los neocon se los merendarán con patatas fritas y de paso nos dejarán el país arrasado. Para entonces supongo que la parte más avanzada de la juventud española estará ya lejos, en Estados Unidos, Alemania o el Reino Unido huyendo una vez más de la España cañí.
Y es que ya se sabe, los del “o estás conmigo o estás contra mí“, “tengo la profunda convicción (…) y el que diga lo contrario es un miserable“, “los amigos de los amigos de los primos de los terroristas“, “esto se hace por huevos” o el clásico “pueden quedarse ladrando su rencor por las esquinas” no nos pueden aportar nada bueno. Únicamente destrucción y fractura social. Sólo pueden volver al poder mediante la crispación y en ello están. ¡Se van al monte!.
Actualización (26/01/2005): interesante artículo de Suso de Toro en El País sobre el mismo tema.






Enrique Gómez 2005